lunes, 11 de enero de 2016

Akiba Rubinstein

Akiba Kivelovic Rubinstein nació el 12 de Diciembre de 1882 en Stawiski, ciudad fronteriza de Polonia. Aprendió a jugar Ajedrez a la edad de 16 años en la escuela jugando con sus condiscípulos y a partir de ahí, no pensaba en otra cosa que no fuera Ajedrez. Renunció a sus estudios Teológicos por una carrera de Ajedrez profesional. En 1903, se llevó el quinto lugar en un Torneo de Kiev. Después de algunos años de desarrollo técnico, Rubinstein entró de lleno a la escena internacional como un fuerte jugador a vencer y fué uno de los jugadores más dominantes a nivel mundial de los años 1905 a 1911.
El juego de Rubinstein floreció especialmente entre 1909 y 1912. Comenzando con un primer puesto compartido con Lasker, al que derrotó en una partida, en el torneo de San Petersburgo de 1909; siguió con un segundo puesto en el torneo de San Sebastián de 1911, famoso por ser la primera gran victoria de un debutante José Raúl Capablanca al que, sin embargo, Rubinstein derrotó en su encuentro individual
En la época de Rubinstein no existía un ciclo por el título de campeón del mundo ni nada parecido, sino que un jugador tenía que reunir cierta cantidad de dinero y patrocinadores para conseguir disputar un match por la corona. Rubinstein nunca tuvo la posibilidad de enfrentarse al entonces campeón Emanuel Lasker ya que nunca pudo reunir este dinero. Además sus posibilidades disminuyeron tras un pobre resultado en San Petersburgo en 1914, y finalmente por el estallido de la I Guerra Mundial y la aparición del nuevo talento José Raúl Capablanca.
Tras la guerra, Rubinstein continuó siendo un gran jugador, aunque sus resultados no volvieron a ser los mismos que en el periodo 1907-1912. Aun así, siguió cosechando excelentes resultados: en 1920 derrotó en un match celebrado en Suecia a Bogoljubov por 6,5-5,5 (+5 −4 =3), y venció un importante torneo en Viena en 1922 por delante del futuro campeón mundial Alexander Alekhine.
Un Maestro de las Aperturas, un profundo conocimiento de las consecuencias de los diferentes tipos de estructura de Peones y un talento en finales de juego que nunca ha sido rebasado, todo esto era parte de su repertorio. Lo más notable, sin embargo, era su habilidad de conectar las Aperturas que el jugaba con las tipos de Finales que se podía alcanzar desde ellas. Esta increíble y profunda planificación es comúnmente observada en los modernos Campeones de Ajedrez pero que era virtualmente desconocida en la época de Rubinstein.
Tras 1932 se retiró del juego activo vivió casi 30 años más, no dejó tras de sí ningún legado en forma de libro, como hicieron otros grandes jugadores de ajedrez. Akiba Rubinstein pasó sus últimos años hasta su muerte en 1961 con su familia en Bélgica.

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